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Yesenia Febres Ramírez (Cayey, Puerto Rico)

Doy gracias a Dios por todas las bendiciones que El me ha dado y por su inmensa misericordia que ha tenido para conmigo, porque yo sin merecerme su gran amor, me llamó y me juntó en Su redil.

Poco antes de conocer este glorioso mensaje, yo sentía que el Señor Jesucristo me hablaba al corazón y lo inquietaba hasta tal punto en que entré en desesperación por conocer lo verdadero, por conocer a Dios. No sabía que hacer con mi vida si me faltaba Su Palabra, porque sí estaba conciente de que había un gran vacío en mi corazón y que solo el Señor lo podía llenar. Fue entonces que mi papá me dio a conocer que en Puerto Rico había un gran mensaje y un verdadero Profeta de Dios, pues yo vivía entonces en los Estados Unidos y cuando llegó el momento de escuchar el mensaje de Dios, dije con gran júbilo: “Esto era lo que yo estaba esperando”.

A partir de ese momento comencé a poner a Dios primero en “todo”, a luchar por mis bendiciones, a trabajar en Su gran Obra (lo cual considero la más grande bendición) y de crecer en la sabiduría de Dios. Y no me canso de dar gracias a Dios porque aunque me puedan faltar cosas materiales, el alimento que mi alma necesita para dar a este cuerpo terrenal fortaleza, nunca me falta ni me faltará. Tampoco me cansaré de dar gracias a Dios por enviarnos a Su Profeta William Soto Santiago, y de darme la gran oportunidad de vivir en este tiempo final.

Que este humilde testimonio sirva para la Gloria y Honra de nuestro Amado Señor Jesucristo.

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