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Una Fecha como hoy hace 14 años

Hay momentos que marcan nuestra vida, experiencias que hacen que todo cambie y cambie para mejorar.

Era la mañana del domingo 1 de Febrero del año 98. Salí de mi casa sin saber realmente lo que me esperaba. Había sido invitado junto con varios de mis amigos a asistir a una Iglesia Cristiana, sinceramente nunca había asistido a una, era mi segunda vez en la vida, un domingo anterior también había asistido.

No recuerdo sobre que predicaron ese día, aunque quisiera recordarlo, pero realmente hasta ese momento de mi vida no entendía con claridad nada acerca de la Biblia. Pero fue a eso de las 11:30 de la mañana que el predicador después de exponer su mensaje comenzó a hacer el llamado, para todos aquellos que necesitaban el perdón de Dios y que querían que Dios renovara sus vidas.

Fue allí en donde comencé a sentir algo extraño, algo que jamás había sentido en mi vida, mi corazón palpitaba más rápido de lo normal, mi cuerpo temblaba, ¡Algo me estaba pasando!

Desde pequeño siempre fui muy dado a las cosas buenas, siempre creí que había algo especial para mí, pero aun con todo eso, sentía que necesitaba el perdón de Dios, que mi vida no era la que Dios quería para mí, que necesitaba renovar mi vida y que eso solo lo iba a lograr a través de Jesús.

El predicar hacia el llamado, mucha gente pasaba al frente para entregarle su vida a Cristo, yo estaba un poco duro, dentro de mi quería hacerlo, pero había algo que me detenía y docenas de preguntas en mi mente como: ¿Qué pensara mi familia si hago esto?, ¿Mis amigos se burlaran?, ¿Ya no podre hacer cosas que me gustan?, y es que toda mi vida había pertenecido a la religión tradicional de mi país, sin haber nunca tenía un verdadero encuentro con Dios.

Luego de vencer cualquier pregunta que se anteponía a mi deseo de acercarme a Dios, decidí pasar al frente. Cada paso que daba hacia el frente dejaba muchas lágrimas, cada paso que daba era un paso para una nueva vida. Llegue al frente, cerré mis ojos y comencé a llorar como un niño, cómo jamás nunca había llorado, me sentía arrepentido de mi vida, había dentro de mí una necesidad profunda de Dios, quería vivir con sentido, quería que mi vida fuera transformada por Dios, quería tener un relación personal con El.

Mientras estaba allí al frente, lloraba y lloraba, había un sentimiento en mi que hacía que llorara como jamás nunca he vuelto a llorar, Dios estaba encontrándose conmigo y mientras lloraba solo repetía esta frase: “Dios mío, perdóname, quiero servirte”. Repetía una y otra vez esa frase mientras con sollozos, llantos y sentimiento estaba allí parado.

El predicador nos guio a hacer mi primera oración, en donde me arrepentí de mis pecados, reconocí a Jesús como mi único y suficiente salvador y en donde le prometí que a partir de ese día mi vida no sería la misma y que le iba a servir por siempre.

Todavía recuerdo con lagrimas en mis ojos ese momento y es que tendrías que entrar a mi corazón para darte cuenta lo importante que fue para mí ese momento y lo mucho que cambio mi existencia.

¿Sabes?, mi vida jamás seria la que es si en ese momento en ese día en especial Dios no se hubiera encontrado conmigo. El me abrazo fuerte, perdono mis pecados y me dio una razón verdadera por el cual vivir.

Hoy a 14 años de ese encuentro precioso, me siento bienaventurado, no ha sido un camino fácil, pero te seré sincero en decirte que tampoco ha sido un camino demasiado difícil.

Hoy es mi cumpleaños 14 desde que Cristo me hizo una nueva criatura, veo a mí alrededor y me doy cuenta lo hermoso que Dios ha sido conmigo.

Me ha dado una esposa hermosa, mi amada Yamita, me ha dado un hijo lindo e inteligente, mi pequeño Uziel y me ha dado el privilegio de sentirme dichoso de saber que viene otro bebe en camino el cual esperamos para Junio o Julio de este año. ¿Qué más puedo pedir?

Los últimos días he reflexionado sobre que Dios me ha bendecido más de lo que creo merecer. Soy un hombre común y corriente, como cualquier otro, fallo mucho, tengo muchos errores, tengo tantas cosas que cambiar después de catorce años, pero en mi no deja de existir ese sentimiento de disponerme a que esos cambios sean reales en mi vida.

Cada día lucho como tú por tratar de agradar a Dios, a veces lo logro y otras muchas no, pero no me cansare de intentarlo porque Dios se merece eso y aun mas. Sé que un día cuando este frente a Él, le diré: “Señor, tu sabes que aun con todas mis imperfecciones, te ame con todo mi corazón, con toda mi mente y con todo mi ser”.

Y es que estoy agradecido con El, pues lo ES TODO EN MI VIDA. Sin el nada tendría sentido, cada día me levanto agradecido por el privilegio que me da de experimentar un día mas de vida y ver que a pesar que muchas veces los vientos son fuertes y las aguas tratan de hundirme, El esta como Poderoso Gigante protegiéndome.

Amado amigo y hermanos en la fe, quiero decirte con convicción, con certeza de que Dios cambia y hace cosas maravillosas en nuestra vida. Si aun no lo has probado, con toda seguridad te lo recomiendo, acércate a Él, deja que El transforme tu vida, pueda que en el camino todo se ponga en contra, pero tranquilo: “Dios no ha terminado contigo”, sigue intentando porque El no te soltara, porque el que la buena obra comenzó en ti, será fiel en completarla.

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