Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Compartir en Google+

Sanidad de la columna por radio

EL DÍA 23 DE MARZO 2002 FUE el peor día EN LA VIDA DE MARÍA. ESE FUE EL DÍA EN QUE SU HIJO abrió su corazón y le contó QUE HABÍA SIDO ABUSADO POR SU PADRASTRO. UNA PROFUNDA CULPA Y TRISTEZA SE APODERaron DE ELLA, SINTIÉNDOSE en parte responsable por haberle entregado sus 4 hijos a aquel hombre, en quien ella confiaba y quien se convirtió en su segundo esposo. A raíz de esto María entró en una gran depresión, y en su corazón se anido un rencor inmenso. NO SE PODÍA PERDONAR A SI MISMA POR HABERLES fallado a sus preciosos hijos, y tampoco podía perdonar a este hombre a quien ya no podía ni mirar ni hablarle. Con el paso del tiempo, viendo que no podía seguir adelante de esa manera, tomo la decisión de separarse.

 

A lo largo de su vida María tuvo que trabajar mucho para poder sostener a sus cuatro hijos y sacar adelante su hogar. Su primer marido le había sido infiel, y luego de separarse, al ver que no tenía sustento, comenzó a hacer pan casero para vender. Cada día amasaba 50 Kilos de harina para cocinar pan casero en un horno de barro. Además, también trabajaba en casas de familia como empleada doméstica, lo cual le exigía un trabajo aún más arduo. A causa de esto, su columna comenzó a resentirse por todo el esfuerzo físico que requerían sus trabajos, y llego un momento en que los dolores ya no se podían soportar. Fue a los médicos los cuales le hicieron TODOS LOS ESTUDIOS CORRESPONDIENTES, Y le DIAGNOSTICARON que tenía HERNIA DE DISCO, COLUMNA DESVIADA, ARTROSIS Y OSTEOPOROSIS. EL DIAGNOSTICO era gris, y empeoraba, a tal punto que le advirtieron que en poco tiempo la única manera que iba a tener de movilizarse era en silla de ruedas.

 

Un día, a través del testimonio de su cuñado, María le entrego su vida a Jesús. Y con la oración de la congregación ella pudo recibir ayuda para poder enfrentar su terrible situación. POR CONSEJO DE SU PASTOR, VOLVIÓ A VIVIR CON SU SEGUNDO MARIDO, PERO DE TODAS MANERAS CASI NO HABLABA CON EL. USANDO SU BICICLETA COMO BASTÓN, MARÍA PODÍA SALIR DE SU CASA para hacer las compras, PERO NO PODÍA TRABAJAR NI DENTRO NI FUERA DE SU CASA. POR MOMENTOS LOS DOLORES ERAN TAN INTENSOS, que muchas veces pensó en quitarse la vida.

 

El primer día de la campaña en su ciudad en el oeste de Argentina, María llegó con su hija moviéndose con mucha dificultad, agachada, encorvada y con muchos dolores. Ese día se quedó lo más que pudo en la reunión, pero antes de la oración de sanidad tuvo que volver a su casa, porque los dolores no la dejaban ni estar parada ni sentada por mucho tiempo.

 

Desde su casA, MARÍA SIGUIÓ ESCUCHANDO por radio todas las noches de campaña. El día viernes el evangelista Carlos Annacondia habló acerca del perdón. “La falta de perdón es una barrera que frena la bendición de Dios” dijo el Evangelista. “Es tiempo de que quites las barreras”. Por primera vez desde el momento en que se enfermó, María tomo la decisión de perdonar a su esposo, y a todas las personas que de alguna manera la habían lastimado. LUEGO EL eVANGELISTA INVITó A TODAS LAS PERSONAS QUE ESCUCHABAN POR RADIO O TELEVISIóN QUE PONgan sus manos sobre los equipos mientras oraban. Con mucha dificultad María se puso de pie, y se llegó a donde estaba la radio, arrastrando sus pies. En el momento que el evangelista oró y reprendió todo espíritu de artrosis y osteoporosis, ella sintió un calor terrible en todo su cuerpo y comenzó a transpirar. Sentía como que se estaba cayendo, que no podía mantenerse en pie, y se sentó y ahí comenzó a alabar a Dios. Cuando el evangelista dijo “Haz ahora lo que no podías hacer antes”, se dio cuenta que tenía sus brazos levantados, cosa que antes no podía hacer, y para su sorpresa no sentía absolutamente ningún dolor ni molestia! Luego se puso de pie y comenzó a revisar todo su cuerpo. Ahora podía agacharse y doblarse. No sentía ningún dolor. Y por primera vez en muchos años pudo dormir tranquilamente sin la ayuda de pastillas calmantes.

 

Al día siguiente, había una atmosfera diferente en su casa. Ella tomó un mate junto con su esposo, y pudo charlar con él por primera vez, después de muchos años. María empezó a hacer las cosas en su casa que no podía hacer desde hacía ya 8 años. Limpió toda su casa, su patio, regó sus plantas, y en su bicicleta anduvo 7km hasta el lugar de la Cruzada para testificar las maravillas que Dios había hecho en ella!

Comentarios
  1. ALFREDO
  2. Jenny

Dejar un comentario