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Un madre y su hijo se sanaron de cáncer

Martín nunca había tenido ningún problema de salud. Pero una tarde, mientras trabajaba en su taller, de pronto sintió un dolor terrible en su abdomen. El dolor era tan fuerte que tuvo que dejar el trabajo. Cuando llegó a casa, su mujer inmediatamente lo llevó a un hospital cercano. Durante las próximas 24 horas se sometió a varias pruebas que identificaron un bulto de 7 mm en la pared del recto. A causa de los dolores, no podía ir al baño, no podía comer, y lo único que podía hacer era tomar analgésicos y acostarse en cama. Unas semanas después, Martín fue informado de que los resultados de una imagen de resonancia mostraron que el tumor había crecido a alrededor de 80 mm. Para un hombre de familia con su propio negocio esto fue un golpe terrible, y el futuro parecía sombrío.

Martín y su mujer eran creyentes en Jesús, y sabían que había una campaña evangelistica en San Justo, cerca de su casa. La madre de Martín, Andrea, fue sanada de cáncer del útero milagrosamente durante la campaña en San Justo en 1985. Durante un período de 6 meses, Andrea había sufrido de dolor y sangrado de su útero. Ante la sospecha de quistes o fibromas, fue llevada al hospital para una operación. Pero cuando los doctores trataron de hacer la operación para resolver el problema, descubrieron que tenía cáncer avanzado del útero, que se había extendido a otras partes de su cuerpo. Decidiendo que no tenía sentido continuar, cerraron la herida. Le dijeron a Martín y su familia que su madre tenía sólo un mes de vida. Desesperado por hacer algo, Martín y su familia trataron de hacer todo lo que podían. Fueron a toda clases de curanderos, incluso pensaron en viajar a consultar a un curandero famoso en Brasil. Pero un día, un vecino les contó acerca de los milagros que ocurrían en una campaña evangelística en Rafael Castillo, cerca de su casa. Martín, su esposa y su padre decidieron ir juntos para ver si se podía hacer algo por su madre.

No fue dificil encontrar el sitio de la campaña. La multitud era enorme. Más de 50.000 personas se congregaron frente a un escenario con luces. Estaban asombrados por los testimonios de milagros que oyeron. Martín sufría de vitiligo, una enfermedad que deja grandes manchas blancas en la piel, y en su caso que afectaba a su pecho. Así que oró: “Señor, si eres real, y estos milagros son reales, te pido que también me sanes a mi.” A la mañana siguiente, cuando estaba en la ducha, Martín se sorprendió al ver que su piel era completamente normal! Su madre, Andrea estaba demasiado enferma para visitar la campaña, pero su familia fue al hospital para tratar de convencerla de que les prestara un camisón, para llevar a la campaña para recibir oración. Cuando le explicaron el propósito, Andrea exclamó: “¡Qué tontería. Yo no creo en ese tipo de cosas! Sin embargo, al final, tuvo que ceder, y Martín, su esposa y su padre regresaron a la campaña, llevando el camisón. Esa noche los tres entregaron sus vidas a Jesús.

Al día siguiente, acostada en su cama en el hospital, Andrea tuvo un sueño maravilloso de Jesús de pie a su lado. Se despertó y encontró a su esposo a su lado, con el camisón en la mano. De inmediato comenzó a sentir una extraña sensación en el área de la herida, como si el área estaba mojada. Cuando los médicos revisaron la herida, encontraron lo que parecía ser el cáncer afuera de las gasas. Después de un examen completo y una biopsia más, informaron a Andrea que no había cáncer en su cuerpo. Su familia la llevó a la última noche de campaña, y ella también entregó su vida al Señor. “¿Qué tan mala que he sido; ¡qué ciega”, pensó de si misma.

Fortalecido en su fe por este milagro que experimentó Andrea, Martín, con el apoyo de su esposa e hijo, fue cada noche a la campaña en San Justo en 2012. Su familia tuvo que ayudarlo a caminar hasta su silla, ya que el dolor era terrible, y se sentía muy débil por no poder comer. La campaña tuvo lugar en un gran campo abierto, y un viento frío sopló sobre la multitud. En la tercera noche, Martín recibió ayuda para pasar al frente para recibir oración por sanidad. Después de esto, se sintió mejor, y pudo regresar a su coche sin ayuda. Pero durante la noche, se despertó y se encontró su cuerpo y su cama totalmente mojado por una transpiración terrible. Al principio tenía miedo, pero luego se dio cuenta de que algo estaba dejando su cuerpo. Al día siguiente tenía programado un examen interno a fin de prepararse para la cirugía. Después del examen, el cirujano parecía preocupado, “No estoy seguro de lo que ha ocurrido, pero no encontré el tumor. Perdon, pero parece que hubo un error. Usted no necesita cirugía.

” Martín explicó que la razón de que el tumor no estaba allí era porque había recibido oración por sanidad: El tumor había desaparecido! El cirujano no estaba convencido, y por eso pidió otra imagen de resonancia magnética. Esto confirmó que Martín no tenía “ningún rastro de cáncer en su cuerpo.” Salió del consultorio y se unió a su mujer y su hijo que estaban esperando. Mientras caminaban por el pasillo juntos, Martín explicó a su familia “no tengo cáncer”. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que Dios había hecho un milagro poderoso, y se pararon, abrazándose unos a otros, con lágrimas en sus rostros .

Martín no podía trabajar desde que se enfermó, pero ahora pudo volver a trabajar enseguida. Su peso y su fuerza volvieron a la normalidad. Antes su futuro parecía sombrío, pero ahora Jesús le ha dado un futuro nuevo. La familia ha experimentado un nuevo deseo de servir al Señor. Él siempre había disfrutado de decirle a la gente acerca de las cosas maravillosas que el Señor hizo en la vida de su madre. Pero ahora tiene su propio testimonio para contar!

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