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Hortensia Cabrera Diagnosticada de Cancer

Confirmación de Sanidad 07/2012 Para la GLORIA DE DIOS.
Hace poco más de un año fui diagnosticado con cáncer en una etapa ya demasiado avanzada según los médicos. Era una prueba demasiado dura para mi pues no había pisado un hospital sino mal recuerdo desde que nací. El enfrentarme a una enfermedad como esa me daba muchísimo miedo.. y no era para menos.
Mi primer internamiento; el inicio de todo este duro proceso y mi primer cirugía me causaban mucho temor. 5 días de espera, me encontraba desesperado, temeroso, hambriento. Durante esos 5 días de espera, yo escuchaba con mis compañeros de cuarto hablar de la palabra de Dios pero yo en mi negación al aceptar mi enfermedad me cerraba totalmente aunque yo desde pequeño he escuchado de Dios en esos momentos era más mi miedo a una enfermedad como el cáncer. Llegó el día de mi cirugía después de largos 5 días y me invadió muchísimo más miedo, sabía que ahora si había llegado el momento… justo cuando el camillero llegó por mi decidí poner mi vida en manos de Dios y cualquiera que fuese su voluntad yo la aceptaría y que sólo le pedía me diera fuerzas para aceptar lo que estaba apenas iniciando; instantáneamente sentí un calor casi inexplicable que recorría todo mi cuerpo y sentí una paz como nunca antes. Iba tranquilo, relajado… entré al quirófano me operaron y salí como si me hubieran dado un baño e ido a pasear.
Pero eso era el principio de lo que me esperaba. Venían quimioterapias; antes de iniciar mi primer ciclo los doctores encargados de mi caso me dijeron que si estaba consciente de lo avanzado de mi enfermedad; que iba a ser muy difícil el recuperarme y que era mejor prepararme para irme despidiendo; es difícil escuchar esas palabras pero algo dentro de mi me hacía estar tranquilo. Yo sentía que tenía que confiar y tener fe me dijeran lo que me dijeran.
Los efectos secundarios de una quimioterapia son realmente duros, apenas tenía fuerzas para respirar y abrir los ojos; son demasiados malestares muy fuertes y todos juntos. Sólo los que hemos vivido una experiencia de este tipo podemos saber la intensidad de lo que es algo de esto. Llegó el momento en que me sentía tan mal que ya no quería recibir un ciclo más de quimioterapia pero en esos momentos en que peor me sentía yo sentía que alguien estaba conmigo y que me cobijaba y no me abandonada; son sensaciones difíciles de explicar; sólo puedo decir que alguien me decía que confiara, que a pesar de todo siguiera peleando. Terminé mis quimioterapias y empezaron consultas para evaluar que proseguía del tratamiento. Se requerían 2 cirugías más; una de ellas y que se me realizó en el mes de Enero de alto riesgo pero gracias a Dios todo salió muy bien y no fue necesaria ni siquiera transfusión sanguínea.
Sólo me darían tiempo para recuperarme de esa operación para proceder con la que vendría siendo la tercera. Justo en ese tiempo me quedé sin Seguro Social y se tuvo que retrasar todo mi tratamiento; yo sabía que lo necesitaba pero no me daba cuenta de lo que estaba por venir.
Después de un tiempo pude obtener nuevamente el seguro social y retomé el camino. Estudios, tomografías y consultas para evaluar nuevamente mi caso. Resultó que los estudios decían que no tenía nada, los doctores no podían creer que ya no tuviera nada. Fue muy satisfactorio y “gracioso” ver la cara de los doctores al decir… “eres un caso único; tenemos que hacer un consenso entre todos los doctores para tomar la mejor decisión para ti porque no es posible que después de como estabas ahora no tengas nada”.
Después de varios días de hacer sus consensos resultó que mi tercer operación ya no era necesaria y ahora ya estoy mucho mejor, cada día más vivo y ahora ya sólo estoy en vigilancia. Entendí con todo esto que para Dios no hay imposibles y que la fe lo puede todo a pesar de que todos te digan lo contrario; también entendí el porqué me quedé sin seguro social y que todo era parte de un proceso que terminó muy satisfactoriamente para mi.
Mucha gente podría ver este tipo de enfermedades como una maldición o como un castigo pero hoy yo entiendo y veo que lo que a mi me pasó es realmente una bendición y que gracias a esto que me pasó hoy veo las cosas de una manera totalmente diferente y lo más importante… que me hizo acercarme y entregarle mi vida a CRISTO.

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