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De drogadicto a doctor

El-Desafio-3“¡ESTOY ARDIENDO EN EL INFIERNO!

¡Estoy ardiendo en el infierno! gritó Michael Brown a los 16 años de edad, a la 1 de la mañana, después de una sobredosis de mezcalina, una droga alucinógena, suficiente para treinta personas.

Apodado “Drug Bear” (oso de droga) y “Iron Man” (hombre de hierro), porque tomaba mayor cantidad de drogas que cualquier otro de sus amigos, decidió escapar el tormento mental al correr delante del vehículo que se aproximaba, pero se detuvo a tiempo porque eran sus padres que llegaban para buscarlo.

“¿Cómo, un buen chico judío como yo, terminó en tan mal estado?”. Se pregunta el doctor Michael Brown, quien obtuvo su doctorado en Lengua y Literatura en la Universidad de Nueva York.

Él explica que a los ocho años comenzó a tocar la batería y fue atraído a la música rock. Después de su Bar Mitzvah, formó una banda, y comenzó a idolatrar a estrellas de rock conocidos por su uso de drogas y su comportamiento rebelde.

A los 14 años, quería experimentar y A fumar mariliiiana y esto era lo que nosotros veíamos cuando estaban alucinando”.

Meses más tarde, Michael también fue a la iglesia, porque, recuerda:. “Yo quería sacar a mis amigos de allí. Ya no salíamos de fiesta de la manera que lo solíamos hacer.

“Se puede decir que perdí la pelea. El amor de la gente comenzó a quebrantar mi orgullo terco.”

Michael dice que también comenzó a sentirse culpable por cosas que nunca antes había sentido ninguna clase de remordimiento, por ejemplo, robar dinero a su padre, traicionar a sus amigos, y ser violento y denigrante con su lengua.

“Pensé que era básicamente una buena persona, pero como dice Jeremías capítulo 17 y el versículo 9,” El corazón es engañoso por sobre todas las cosas, y perverso “.

“Cuando no podía dormir por la noche después de tomar LSD o anfetaminas, yo me empecé a ver más como un imbécil que como un ganador. Empecé a temer esas largas horas de la noche, sintiéndome sucio y solo con mi pecado. “

Tres meses más tarde, Michael regresó a la iglesia, donde dice que ocurrió algo inesperado.

“Yo creí qué Jesús murió por mí (en que podría1 estar equivocado – algunas personas prefieren morir antes que admitir que están equivocados.”

Después de asistir a la iglesia por varios meses, Michael recuerda que “la bondad de Dios y su paciencia vencieron mi terquedad y orgullo”.

Menos de un año después de irrumpir en la oficina del doctor para experimentar con drogas, Michael dice: “Yo estaba viviendo para Dios y hablando a la gente acerca de Jesús, el Mesías y Señor así de los gentiles como de los judíos”.

Ahora un autor, conferencista internacional y presentador de un programa de radio de EE.UU., Michael ha hablado en los campus universitarios como Harvard y Yale, debatiendo y dialogando con muchos rabinos y se ha desempeñado como presidente de dos colegios bíblicos, pero pasa la mayor parte de su tiempo compartido sobre Jesús.

“El Creador del universo es ahora mi Padre y Jesús, el Mesías, es mi mejor amigo y el más cercano”, dice Michael. “Yo vivo mí vida libre de ansiedad y de miedo, y la paz y el gozo de Dios me renueva cada día.

“La Biblia dice que Él ama tanto a este mundo – y eso significa que Él te ama a ti -que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el crea no se pierda, sino tenga vida eterna. Juan 3.16.

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