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Taffarel siempre acreditó sus triunfos a Dios.

Como un especialista en defender penales, el portero gaucho Claudio Taffarel, descubierto por el Intenernacional (equipo de Rio Grande do Sul), consiguió inscribir su nombre en la galería de los héroes de los Mundiales. Su participación en los campeonatos empezó en Italia 90, cuando Brasil – dirigido por Sebastião Lazaroni – presentó un futbol mediocre y terminó eliminado por Argentina. El fracaso en Italia acaba con toda una generación de jugadores. Reventado por los aficionados, Taffarel no gozaba de prestigio. En varias ocasiones fue considerado culpable por derrotas, pero no desistió. La vuelta por encima estaba próxima. En Estados Unidos 94, llegó el momento de celebrar. Su presencia carismática en la portería brasileña ayudó a garantizar el tetracampeonato en la decisión por penales contra Italia. Religioso, Taffarel siempre acreditó sus triunfos a Dios. Cuatro años después, en Francia, el seleccionado brasileño necesitaba contar nuevamente con el talento para defender penales de su portero en las semifinales, frente a Holanda. Con dos defensas, Taffarel garantizó a Brasil la final en contra de Francia. Después, en agosto de 1998, rehusó una nueva convocación y dijo adiós al Scratch du Oro, pese a jugar todavía en el Parma de Italia.

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