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Jonathan Santana

“Dios tuvo que ver en todo esto que me pasa ahora”

El volante habla de sus comienzos en San Telmo, del accidente que casi le cuesta la vida en 2002, de su llegada a River
y de su profunda fe.

Todo el cielo para Jonathan Santana. Porque cree. Porque está feliz en River pero hubiera estado feliz en cualquier parte del mundo. Esa parece ser su esencia. Y en sus primeros pasos en River le aclara a Clarín: “Yo soy muy creyente en Dios. Entiendo perfectamente que para aquél que no lo conoce esta frase resulte chocante. Pero yo viví muchas cosas en las que Jesús me ha mostrado que tiene fidelidad. Yo soy cristiano, pero lo mío es una manera de vida y sé que Dios tuvo mucho que ver en todo esto que me pasa ahora”.

Cuando Santana se refiere a “haber vivido muchas cosas”, todo parece apuntar a aquella mañana fatídica del 3 de febrero de 2002 cuando dos desconocidos le dispararon 3 balazos calibre 22 mientras él manejaba su auto. “Pero mirá que ya antes del accidente yo ya me había acercado a Dios. Lo que pasa es que después de eso lo conocí más. No es sólo leer la Biblia, sino tomarlo como un amigo. Yo estuve feliz siempre. En San Lorenzo, en Chicago, en San Telmo, y ahora en River también, obvio”, cuenta y aclara todo.

—¿Cómo manejabas todo cuando el pase no se definía?
—Lo viví con mucha ansiedad. Yo vengo de un club muy importante como San Lorenzo, pero está claro que llegar a River es un paso hacia adelante porque todos saben que este club es reconocido en el mundo entero. Y ahora le agradezco a Dios. En los momentos difíciles me agarré a él, y ahora vale agradecerle.

—¿Este desafío te llega en el momento justo?
—Esto es muy importante para mí. Uno toma decisiones en su carrera y yo estoy muy agradecido con San Lorenzo porque ahí viví muchas experiencias nuevas. Pero ahora me parece que lo mejor era estar en River, y dejo todo en mano de Dios.

—¿Fue lo mejor no haber entrenado en San Lorenzo pese a que fue una jugada fuerte?

—Es que San Lorenzo no me había comprado y mi pase pertenece a San Telmo, o en realidad a un empresario. Yo seguía anotado en San Telmo pero por los derechos federativos, no pertenecía a San Lorenzo.

—¿Tenés claro que en River te van a exigir mucho sobre todo porque en el semestre pasado no hubo éxitos?

—Mirá, naturalmente River exige mucho. Acá hay que ganar. El fútbol de hoy pasa por los resultados y en un club como éste se nota el doble. Por suerte es mi costumbre plantearme esa clase de desafíos por mi cuenta y entonces el compromiso ya estaba.

—¿Te sorprendió algo?
Quizás la repercusión que tiene todo acá. La gente que mira entrenamientos, los periodistas, la cantidad de páginas de los diarios… todo eso. Se nota que acá siempre se juegan cosas importantes. Por algo este club es uno de los más grandes del mundo.

—San Telmo, Chicago, San Lorenzo, ahora River, siempre en ascenso. ¿Así es mejor?
—Creo que lo mejor es hacer todas las etapas. Yo hice las inferiores en San Telmo y a veces no había ni para bañarnos, o no alcanzaban las pelotas para entrenar… River es de otro mundo. Y lo bueno es que ahora yo puedo valorar todo mucho más.

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