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Patrick P. Gelsinger, entregó su vida a Cristo a los dieciocho años de edad.

Ron Smith, el hombre quien entrevistó a Pat Gelsinger para obtener su primer trabajo en la compañía Intel hace más de dos décadas, todavía tiene el informe que escribió acerca del joven audaz de dieciocho años: “Inteligente, arrogante, agresivo – se integrará a la corporación sin problema.” Son estas cualidades que iniciaron la carrera de Pat en la empresa Intel, el productor más grande de microprocesadores para computadoras en el mundo. Sin embargo, son estas mismas cualidades que casi lo arruinaron todo a la medida que Pat alcanzaba el éxito.
Sabía lo que quería
Nos cuenta Pat que: “Después de tocar una computadora por primera vez, sabía que mi destino sería trabajar en el ámbito de la informática.” Pat aceptó la oferta de trabajo que le dio Intel como técnico apenas se había graduado de la escuela. Sin embargo, muy pronto se dio cuenta que el puesto era nada más que ser el mensajero para todos los demás ingenieros. “La única aspiración que tenía cuando empecé a trabajar por Intel era de ser ingeniero para poder mandar a los técnicos. Pat trazó como su objetivo lograr sus metas a través de la educación. Dos meses después de comenzar su trabajo en Intel Pat inició su carrera universitaria. Estudiaba mientras cumplía con su trabajo de tiempo completo. Sus planes para el futuro incluían también obtener una maestría y un doctorado.
Preguntas difíciles

A pesar de los planes que Pat tenía para triunfar en Intel, éstos se desbarataron cuando conoció a su futura esposa Linda. Lo positivo era que los sentimientos que Pat tenía por Linda, quien era una cristiana fiel, provocaron que cuestionara su propio estilo de vida. Aunque Pat declaraba a todo el mundo que era creyente su estilo vida revelaba lo opuesto. Pat se dio cuenta que el momento había llegado para tomar en serio su fe y en 1980 dedicó su vida entera al Señor Jesús. Antes de que Linda y Pat pudieran conversar acerca del matrimonio a ella le diagnosticaron con un problema progresivo en su sistema reproductivo. El médico le dijo que si no se embarazaba y tenía hijos pronto podría perder la oportunidad de concebir hijos en el futuro. Al escuchar las tristes noticias, Pat se sintió abrumado, pero decidió dejar a un lado sus planes académicos y profesionales y se casó con Linda. Comenzaron una familia inmediatamente y milagrosamente Linda dio a luz a cuatro hijos saludables.
La carrera de Pat también avanzaba a la medida que crecía su familia. Hasta logró recibir su maestría en la Universidad de Stanford y le ofrecieron una beca completa para completar su doctorado. Pat no quería perder esa oportunidad así que resignó de su puesto en Intel. Pero la empresa no quería darle ir tan fácilmente y por eso le prometieron que si se quedaba con la compañía le harían valer la pena. La compañía cumplió con su palabra y lo hicieron gerente del departamento de diseño del “microchip” 486. Además, a la edad de 32 años, le nombraron vicepresidente de la corporación convirtiéndolo en el vicepresidente más joven en la historia de Intel.
Un jalón de orejas
Las nuevas responsabilidades de Pat incluían dirigir todo el departamento de conferencias por video y las comunicaciones por la Internet. Sin embargo, después de cuatro años de desarrollo se determinó que el nuevo proyecto del departamento había fracasado. Esto fue el jalón de orejas que Pat necesitaba. Él explica: “Uno ora todo el tiempo y le pregunta a Dios ¿Por qué? ¿En dónde me equivoqué? Es claro que muchas veces uno lucha con su propio orgullo.”
Pat ahora sabe que Dios usó esa experiencia para eliminar un poco del orgullo que dominaba su vida y así darle la oportunidad de mejorar algunos aspectos de su carácter que le prevenían ser la persona más efectiva posible para el reino de Dios.
Hoy Pat es una de las personas con más influencias en Intel. Nos cuenta que el primer punto crucial en su vida fue cuando entregó su vida a Cristo a los dieciocho años de edad. Explica que, “Fue como si Dios me hubiera sacado del camino en que estaba y me hubiera puesto en una nueva senda para que Él pudiera usar mi vida de una manera efectiva y poderosa.”
¿Hay algo en tu vida que te está impidiendo que alcances el éxito? Quizá haya llegado el momento de pedirle al Señor Jesús que te revele la verdad de tu vida. Si no conoces al Señor Jesús te animamos a que hagas la siguiente oración:
Señor Jesús, quiero conocerte personalmente. Gracias por morir en la Cruz por mis pecados. Abro la puerta de mi corazón, y te recibo como mi Señor y Salvador. Gracias por perdonar mis pecados, y por darme la vida eterna. Toma el control de mi vida. Hazme la persona que Tú quieres que sea.
Al haber hecho esta oración tomó el primer paso para tener una relación personal con el Señor Jesús.

Comentarios
  1. Sandra

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