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¿Quién es el verdadero Jesús? ¿Es Jesùs Dios? IV

¿Es Jesús Dios?
Beneficio

Mucha gente ha mentido por ganancia personal. De hecho, la motivación de la mayoría de los mentirosos es algún beneficio percibido para sí mismos. ¿Qué podría haber esperado ganar Jesús al mentir sobre su identidad? El poder sería la respuesta más obvia. Si la gente creía que él era Dios, él tendría un enorme poder. (Eso es por que muchos lideres antiguos, tal como el del César, afirmaban un origen divino.)
El problema con esta explicación es que Jesús rechazó todos los intentos de moverlo a él en la dirección del poder sentado, en vez de regañar a aquellos que abusaron de tal poder y vivieron sus vidas persiguiéndolo. Él también escogió alcanzar a los relegados (prostitutas y leprosos), aquellos sin poder, creando una red de gente cuya influencia era menos que cero. En una manera que puede solo ser descrita como extraña, todo lo que Jesús hizo y dijo se movió diametralmente en la otra dirección del poder.
Parece que si el poder fue la motivación de Jesús, él habría evitado la cruz a toda costa. Sin embargo, en varias ocasiones, él dijo a sus discípulos que la cruz era su destino y misión. ¿Cómo podría morir en una cruz romana traerle a uno poder?
La muerte, por supuesto, trae todas las cosas en el enfoque adecuado. Y mientras muchos mártires han muerto por una causa en la que ellos creían, pocos han estado dispuestos a morir por una mentira conocida. Ciertamente toda esperanza para la propia ganancia personal de Jesús habría terminado en la cruz. Aún, a su último aliento, él no renunciaría a su afirmación de ser el único Hijo de Dios.
¿Es Jesús Dios?
Un Legado

Por lo tanto si Jesús no iba a mentir para beneficio personal, quizás sus afirmaciones radicales fueron falsificadas con el propósito de dejar un legado. Pero la posibilidad de ser golpeado a una pulpa y clavado a una cruz humedecería rápidamente el entusiasmo de la mayoría, que serían superestrellas.
Aquí hay otro hecho fascinante. Si Jesús hubiera simplemente dejado caer la afirmación de ser el Hijo de Dios, él nunca habría sido condenado. Fue su afirmación de ser Dios y su poca disposición de retractarse de ello que lo llevó a la crucifixión.
Si realzando su credibilidad y reputación histórica fue lo que motivó a Jesús a mentir, hay que explicar cómo un carpintero de un pueblo pobre de Judea pudo anticipar estos eventos que lanzarían su nombre a prominencia mundial. ¿Cómo sabría él que su mensaje sobreviviría? Los discípulos de Jesús habían huido y Pedro lo había negado. No exactamente la fórmula de lanzamiento de un legado religioso.
¿Los historiadores creen que Jesús mintió? Los estudiosos han escudriñado las palabras y vida de Jesús para ver si hay alguna evidencia de un defecto en su carácter moral. De hecho, incluso los más ardientes escépticos están atónitos por la moral y pureza ética de Jesús. Uno de estos era el escéptico y antagonista John Stuart Mill (1806-73), el filósofo. Mill escribió de Jesús:
“Sobre la vida y dichos de Jesús hay un sello personal de originalidad combinado con profundidad de perspicacia en el primer rango de hombres de sublime genio de los cuales nuestra especie puede jactarse. Cuando este preeminente genio es combinado con las cualidades de probablemente el más grande reformador moral y mártir de esa misión que jamás halla existido sobre la tierra, la religión no puede decir haber hecho una mala elección escogiendo a este hombre como el representante ideal y guía para la humanidad.”[8]
De acuerdo con el historiador Philip Schaff, no hay evidencia, ni en la historia de la iglesia o en la historia secular, de que Jesús mintió acerca de nada. Schaff argumentó,:
“¿Cómo, en nombre de la lógica, sentido común, y experiencia, podría un mentiroso, egoísta, un hombre depravado haber inventado, y continuamente mantenido desde el principio hasta el fin, el más puro y noble carácter conocido en la historia con el más perfecto aire de verdad y realidad?”[9]
Para ir con la opción de mentiroso parece nadar contra corriente ante todo lo que Jesús enseñó, vivió, y por lo que murió. Para la mayoría de los estudiosos, simplemente no tiene sentido. Sin embargo, para negar las afirmaciones de Jesús, uno debe llegar con alguna explicación. Y si las afirmaciones de Jesús no son verdad, y él no estaba mintiendo, la única opción restante es que él debió haber sido auto-engañado.
¿Es Jesús Dios?
¿Era Jesús un Lunático?

Albert Schweitzer, quién fue galardonado con el Premio Nobel en 1952 por sus esfuerzos humanitarios, tenía sus propias opiniones sobre Jesús. Schweitzer concluyó que la locura estaba detrás de las afirmaciones de Jesús de ser Dios. En otras palabras, Jesús estaba equivocado sobre sus afirmaciones pero no mintió intencionalmente. De acuerdo a esta teoría, Jesús en realidad estaba engañado, creyendo que él era el Mesías.
C.S. Lewis consideró esta opinión cuidadosamente. Lewis dedujo la locura de las afirmaciones de Jesús—si ellas no son verdad. Él dijo que alguien que afirmaba ser Dios no sería un gran maestro moral. “Él podría ser un lunático—al nivel de un hombre que dice que él es un huevo hervido—o de lo contrario él sería el Diablo del Infierno.”[10]
Incluso los más escépticos del cristianismo rara vez cuestionan la cordura de Jesús. El reformador social William Channing (1780-1842), ciertamente no un cristiano, hizo la siguiente observación sobre Jesús:
“El cargo de un extravagante, auto-engañado entusiasmo es lo último de lo que puede ser atribuido a Jesús. ¿Dónde podemos encontrar rastros de ello en la historia? ¿Los detectamos en la tranquila autoridad de Sus preceptos”[11]
Si bien su propia vida fue llena de inmoralidad y escepticismo personal, el nombrado filosofo francés Jean-Jacques Rousseau (1712-78) reconoció el carácter superior y la presencia de juicio de Jesús:
“Cuando Platón describe su imaginario hombre recto, cargado con todos los castigos de culpa, pero mereciendo la más alta recompensa de virtud, él describe exactamente el personaje de Jesús. …Que presencia de juicio. …Si, si la vida y muerte de Sócrates son aquellas de un filósofo, la vida y muerte de Jesús son aquellas de un Dios.”[12]
Schaff planteó la interrogación que debemos preguntarnos nosotros mismos:
“¿Es ese el intelecto—completamente sano y vigoroso, siempre listo y siempre sereno –responsable de un radical y más serio engaño en relación con su propio carácter y misión?”[13]
Entonces, ¿Fue Jesús un mentiroso o un lunático, o fue el Hijo de Dios? ¿Podría haber estado en lo correcto, Jefferson al etiquetar a Jesús de “solo un buen maestro moral” mientras negándole su deidad? Interesantemente, la audiencia que escuchó a Jesús—ambos creyentes y enemigos—nunca lo consideró como un simple maestro moral. Jesús produjo tres efectos principales en la gente que lo conocían: odio, terror, o adoración.
Y hoy, 2000 años más tarde, Jesús sigue siendo la persona más polarizadora en nuestro mundo. Aún no son su moralidad y ética, o legado que inflaman pasiones. El mensaje que Jesús trajo al mundo fue que Dios nos hizo con un propósito—y ese propósito esta envuelto en Su Hijo.
Las afirmaciones de Cristo Jesús nos obligan a escoger. Como Lewis declaró, no podemos poner a Jesús en la categoría de ser solamente un gran líder religioso o un buen maestro moral. Este pasado profesor de Oxford y escéptico nos desafía a tomar decisiones en cuanto a Jesús:
“Usted debe hacer una elección. O este hombre fue y es el Hijo de Dios: o bien un loco o algo peor. Usted puede encerrarlo a Él como un tonto, usted puede escupirle a Él y matarlo como a un demonio o usted puede caer a sus pies y llamarlo Señor y Dios. Pero no nos permita venir con ninguna afirmación condescendiente y sin sentido acerca de que es un gran maestro humano. Él no nos dejo esa posibilidad abierta a nosotros. No era su intención.”[14]
El pasado ateo Lewis concluyó que Jesús no era ni un mentiroso ni un lunático. La mejor explicación para la vida única, los milagros y las afirmaciones de Jesús es que él es Señor y Dios.
El apóstol Pablo, quien anteriormente rechazó a Jesucristo como otro radical con complejo de Mesías, luego escribe de él así:
“Pues Cristo es la expresión visible de el Dios invisible. Existió antes de que empezara la creación, porque por él fueron creadas todas las cosas, sean espirituales o materiales, visibles o invisibles… Es más, absolutamente toda cosa fue creada por medio y para él… La vida de la nada inició por él, y él es, por lo tanto, justificablemente llamado el Señor de todo.” Colosenses 1:15-17, J.B. Phillips.

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