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Un clamor honesto terminó con la miseria de la droga

Un deseo genuino de transformación trajo la respuesta para Brent

n un barrio donde los jóvenes creen que unirse a una pandilla era parte de la vida, Brent Williams cayó en esta trampa, lo que le llevó al tráfi co de drogas y a la violencia. Anteriormente conocido como una persona amable, se unió a una pandilla y rápidamente se transformó en un adicto a la metanfetamina, que contribuyó a que actuara totalmente fuera de lugar. “Empecé a vender drogas a cualquiera con tal de mantener mi vicio, y para ganarme una reputación en el barrio”, dice Brent. “Las drogas que consumía comenzaron a afectarme mentalmente y es entonces cuando me di cuenta de que necesitaba ayuda. Pero no importaba lo mucho que lo intentara, no podía dejar el hábito. “Creo, sin lugar a dudas, que todos los adictos a las drogas están pidiendo a gritos por ayuda. Al igual que ellos, no podía imaginar una vida sin drogas. Me parecía imposible parar. Yo creía que me iba a morir siendo un adicto a las drogas”. En el fondo él sabía que tenía que dejar el hábito, ya que estaba afectando a sus seres queridos a su alrededor.
“Mis padres me extendieron la mano muchas veces, pero yo rechacé sus esfuerzos. Pensé que me estaban juzgando, cuando en realidad lo único que querían era recuperar al hijo que habían perdido.” Después de tres días de drogas, Brent llegó a su casa una noche tan drogado que él pensaba que sus padres estaban tratando de matarlo. Tomando un cuchillo de la cocina, que casi mató a su propia madre antes de que algo le dijo que parara. “La hoja, literalmente, se detuvo frente a su cara,” Brent recuerda. “Los tuve como rehenes durante unas cuatro horas, hasta que la policía fi nalmente llegó.” Aunque sus padres no presentaron cargos en su contra, Brent continuó drogándose al punto tal que se cansó de la interminable necesidad de dinero que se sentía suicida. Después de anunciarle a su madre que se iba a matar esa noche, ella sugirió: “¿Por qué no le pides a Jesús que te ayude con tu situación?” Brent recuerda haber gritado: “¿Qué puede hacer Jesús por mí? ¿Cómo me va a ayudar?” Luego de la desesperación, pensó para sí: “Brent, ¿qué tienes que perder?” Sin saber quién más o qué podía ayudar, se arrodilló junto a su cama y oró: “Jesús, si eres real, entonces, ayúdame con este problema de las drogas con el que estoy luchando.” Después de esta oración, Brent recuerda: “Me eché a llorar y lloré como nunca antes había llorado.

“En ese momento sentí como todo deseo de querer drogarme otra vez había desaparecido.” Su madre le pidió a alguien de su iglesia que vaya a su casa. Esta persona oró con Brent y le presentó cómo podía tener una relación personal con Jesucristo. “Aunque yo no sabía mucho acerca de Jesús sabía que era lo correcto para hacer”, explica Brent. “Aquí estaba, poniendo mi confianza en alguien a quien no podía ver y de quien no sabía nada. Pero se sentía bien”. Durante los próximos seis meses, Brent estuvo estudiando la Biblia, aprendiendo cómo Jesús había dado su vida por él y cómo debía vivir como cristiano. Brent comenzó a alcanzar a aquellos que aún estaban atrapados en el estilo de vida al cual él los había introducido. “Sentía que había traicionado a estas personas, por lo que Bradley, un ex jefe de la pandilla, y yo fuimos a algunos de nuestros amigos con los que nos drogábamos y los invitamos a una reunión más tarde. “Se esperaban una reunión de oración, pero en su lugar, se encontraron con personas que, amablemente, compartieron con sus siete amigos que hay una manera de salir de este estilo de vida. Ya que personalmente nos conocían y lo malo que éramos, les dijimos que los cambios en nuestras vidas eran testimonio de lo que Dios podía hacer. “Por la gracia de Dios, esa misma noche, los siete de ellos entregaron sus vidas a Cristo, confi ando en Él como su Salvador personal.” Estos nueve hombres ahora sirven juntos a Dios, haciendo un intenso trabajo en su comunidad. “Esta es nuestra manera de retribuir a la sociedad”, dice Brent. “Me doy cuenta que no puedo ganar a todos los que he introducido las drogas, pero hay otros tantos a los que puedo llegar”. Una de las primeras oraciones de Brent fue pedir a Dios poder restaurar su relación con su familia. También se dirigió inmediatamente a los que había engañado, herido y vendido drogas a y les pidió su perdón. “Mi relación con mis padres ha sido restaurada,” dice Brent con entusiasmo.

“Ahora somos nuevamente una familia feliz y por medio de la Palabra de Dios he aprendido la importancia de honrar a mis padres”. A pesar de lo que muchos creen, algunos problemas de la vida permanecen después de convertirse al cristianismo, Brent dice. “La diferencia es que ahora tengo un Salvador al que puedo pedir ayuda para enfrentarlos. En el pasado, recurría a las drogas y trataba de olvidarlos. “Ahora, me voy de rodillas y oro, y yo tengo un mentor con quien puedo hablar. “Estoy aprendiendo y creciendo espiritualmente día a día. Creo que lo importante es no condenarte ante un fracaso, sino arrepentirse del mal hecho, cambiar, y aprender de los errores cometidos. “ Brent se casó con su esposa Jésica, en diciembre de 2012. ■

FUENTE: Periódico El Desafío (http://challengenews.org/us-es/)