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De Burlador a Defensor

No supe que esto era lo que necesitaba, dice Paul Rose

El concepto de que un ser supremo haya creado el universo era una ridiculez para Pablo Rose, deleitándose al recordar que “inventaba canciones obscenas acerca de Dios”, hasta que vio la evidencia de una manera totalmente nueva. “Yo era insolente y burlón,” Pablo recuerda. “Yo solía ver programas cristianos de televisión exclusivamente para reírme de la gente que adoraba a Dios. “Yo no pensaba mucho acerca de dónde iba a ir después de la muerte. Pensaba que no iba a haber más que oscuridad.” Como era su costumbre, el fin de semana de Pascua en 1994, Paul se volvió a su TV para burlarse de las personas que cantan en un programa de alabanza. Sin embargo, al ver a que este episodio fue fi lmado en la tumba de Jesús, a las afueras de Jerusalén, se encontró respondiendo de la manera opuesta. “Cuando vi esa tumba vacía, me sentía como que quería ir más adentro de ella. Era como que me quería introducir en su interior, y ahí mismo yo creí que Jesús vino, vivió, murió y resucitó.”

Dándose cuenta de que esto puede sonar ridículo para algunos, Pablo añade simplemente: “Recuerdo que yo no estaba buscando a Dios, escribía canciones sucias acerca de Él, pero Él vino a buscarme a mí.” Inmediatamente, algo dentro de Pablo quería saber más. “Fui a la iglesia y escuché a un hombre hablar. Mi esposa recibió a Jesucristo como su Salvador personal, pero yo no podía oír.” Sin embargo, sintió la necesidad de volver. “A la semana siguiente me sentí como que el orador me estaba mirando directamente a mí, y que me hablaba solamente a mí. Empecé a sentir un calor interior, que ahora sé que era el Espíritu Santo cambiando mi corazón, que me decía que necesitaba a Jesús. “A la mañana siguiente, mientras viajaba en un autobús hasta el centro de día donde era voluntario, le entregué mi vida a Jesús. “Hice una oración simple y, justo allí, donde estaba, supe que había aceptado al Señor Jesús como mi Salvador personal.” A partir de entonces, Pablo dice que Dios cambió las prioridades de su vida, y él se emocionaba de poder decirle a otros acerca de Jesús. “Aunque no podía leer muy bien, milagrosamente, pude tomar la Biblia y entenderla.” Pablo recuerda cómo Dios habló con él un par de meses más tarde, cuando estaba escuchando la Biblia por audio, “Él habló conmigo acerca de compartir su amor con los demás. Luego tomé un trabajo como coordinador de actividades en un hogar de ancianos”.

En este nuevo trabajo, llevó a varios pacientes a una relación personal con Jesucristo, entre ellas una mujer de 97 años de edad, en su lecho de muerte, y a otra mujer que se había negado comer y hablar por muchos años. “Ella llegó a conocer al Señor Jesucristo y de inmediato se disculpó por el dolor que había causado a su hija y a la familia. “Un hombre con demencia, que había tocado el órgano en la iglesia durante 40 años, me dijo que Jesús era solamente un hombre bueno, y luego de escuchar durante 10 minutos mientras le explicaba que Jesús era Dios que vino en carne humana, el hombre aceptó a Jesús en su vida. “Todo esto es la obra de Dios”, afirma Pablo. “Yo sólo soy un hombre normal que tiene como empleo ser cuidador de noche.” Hay una gran diferencia entre la religión y el cristianismo, explica Pablo. Para él, la religión está buscando a Dios según sus propios términos, sin embargo, los cristianos como él, testifi can que Jesucristo extendió su mano para colocarles en una relación con él. Pablo continúa: “Jesús vino con un propósito: morir por todo el mundo – por ti y por mí – para quitar nuestros pecados. Nunca me di cuenta de lo que signifi caba ser un pecador, y nadie me lo podía señalar, hasta que Dios me lo reveló.” Para aquellos que dudan de la existencia de Dios, Pablo aconseja: “Pregúntale si es real. Pero sea sincero cuando se lo pida. Puedo garantizarle que él se lo probará. “Si estás dispuesto a confi ar plenamente en Jesús, haz esta oración: “Señor Jesús, te doy gracias porque moriste por mí en la cruz, para recibir el castigo por mis pecados. Te agradezco que resucitaste otra vez para darme vida eterna. Te doy gracias porque cuando yo me muera tengo un lugar en el cielo. Entra en mi vida Señor Jesús, te lo pido. Crea en mí un corazón limpio, oh Dios, y renueva un espíritu recto dentro de mí. Y lo pido en el nombre de Jesús, Amén.” ■

Pablo Rose ha auto-publicado un libro de su historia, titulada Mi historia a través de testimonios, disponibles a nivel mundial a en Amazon.com

FUENTE: Periódico El Desafío (http://challengenews.org/us-es/)